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04/04/2011

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Francisca Aguirre Spagna spagnolo Francisca Aguirre nasce ad Alicante nel 1930, figlia del pittore Lorenzo Aguirre, assassinato nel 1942 dal regime di Franco. Benché come poetessa sia coetanea dei partecipanti del gruppo Generación del 50, la pubblicazione tardiva del suo primo libro, "Ítaca", nel 1972, con il quale ottenne il premio di poesia Leopoldo Panero, ha limitato la diffusione della sua opera. A questo primo libro, in cui Francisca Aguirre elabora una specie di epopea del quotidiano, investigando nelle contraddizioni e schiavitù della relazione amorosa seguirono altri in un’opera di creazione ininterrotta: "Los trescientos escalones", premio Ciudad de Irún 1976 (Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa, San Sebastián, 1977); "La otra música" (Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1978); "Ensayo general", Premio Esquío 1995 (Sociedad de Cultura Valle- Inclán, Ferrol, 1996) e "Pavana del desasosiego", Premio María Isabel Fernández Simal 1998 (Ediciones Torremozas, Madrid, 1999). Tutti questi titoli, insieme a "Los maestros cantores", sono stati pubblicati in un solo volume sotto il titolo di "Ensayo general" (Poesía completa, 1966-2000) dalla casa editrice Calambur (Madrid, 2000) che l'ha consacrata una delle più grandi poetesse contemporanee di lingua spagnola. La sua lettura ci mostra una poetessa di solida traiettoria e profonda emozione che, da una parte, presenta atti di un mondo riconoscibile e compatto e, dall’altro, sviluppa un processo di approfondimento in una visione esistenzialista della vita.
Nel 2004 ha preso parte alle attività di Casa della poesia: "Il cammino delle comete" (Pistoia), "Incontri internazionali di poesia di Sarajevo", "Salernopoesia". Nel 2005 è stata tra i protagonisti di "Napolipoesia nel Parco".
Nel 2011 è stata ospite di Casa della poesia e alla fine del 2012 Multimedia Edizioni / Casa della poesia ha pubblicato "Paesaggi di carta", un'ampia antologia della sua opera poetica curata da Raffaella Marzano e Guadalupe Grande.
Poemarios

”Ítaca” (Premio “Leopoldo Panero” 1971), Cultura Hispánica, Madrid, 1972.
“Los trescientos escalones” (Premio “Ciudad de Irún” 1976), Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa, San Sebastián, 1977.
“La otra música”, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1978.
“Ensayo General” (Premio “Esquío” 1995), Sociedad de Cultura Valle-Inclán, Ferrol, La Coruña, 1996.
“Pavana del desasosiego” (Premio “María Isabel Fernández Simal” 1998), Ediciones Torremozas, Madrid, 1999.
“Ensayo General. Poesía completa 1966-2000”, Calambur, Madrid, 2000.
“Memoria arrodillada. Antología”, Institució Alfons el Magnànim, Valencia, 2002.
“La herida absurda”, Bartleby Editores, Madrid, 2006.
“Nanas para dormir desperdicios” (Premio Alfons el Magnànim), Hiperión, Madrid, 2008.

Prosa

”Espejito, espejito”, libro de recuerdos, Universidad Popular José Hierro, San Sebastián de los Reyes, Madrid, 1995.
”Que planche Rosa Luxemburgo”, relatos, (Premio “Galiana”, 1994), Germania, Alcira, provincia de Valencia, 2002.

Bibliografía secundaria

Marina Sáez, Rosa María: “El mundo clásico en la poesía de Francisca Aguirre” en Nova et vetera : nuevos horizontes de la Filología latina coordinado por por A. Espigares, A. María Aldama, María F. del Barrio, Vol. 2, 2002 (Nuevos horizontes de la filología latina), ISBN 84-930825-5-4 , pags. 751-759.
Crespo Massieu, Antonio: “La herida absurda. Francisca Aguirre (Alicante, 1930)” en Viento sur: Por una izquierda alternativa, ISSN 1133-5637, Nº. 92, 2007 , pags. 117-122.

Premios

Premio Leopoldo Panero, 1971
Premio Ciudad de Irún, 1976
Premio Galiana, 1994
Premio Esquío, 1995
Premio María Isabel Fernández Simal, 1998
Premio de la crítica valenciana al conjunto de su obra, 2001
Premio Alfons el Magnànim, 2007
CULTURA LAS NANAS HERIDAS
M. FRANCISCO REINA

Con la distancia de unos pocos meses han aparecido dos libros, «La Herida Absurda» y «Nanas para dormir desperdicios», de una poeta, Francisca Aguirre, no muy pródiga en títulos

03/02/2008

Con la distancia de unos pocos meses han aparecido dos libros, «La Herida Absurda» y «Nanas para dormir desperdicios», de una poeta, Francisca Aguirre, no muy pródiga en títulos, pero sí en su calidad, lo cual garantiza, de entrada, el deleite de los que amamos la palabra poética y los caminos poco andados de los que buscan mucho más que juntar palabras, pecado capital y premiado en el panorama literario contemporáneo. Precisamente este altísimo nivel, enemigo de autocomplacencias vanidosas y erráticas-marca de fuego que le imprimió en el corazón uno de sus maestros, el excepcional Luis Rosales-, hizo que, aunque cronológicamente se considerase una autora de la Generación del 50, en cuyo grupo y revistas comenzó a leer y publicar sus primeros poemas, con amigos como José Hierro o Pilar Paz Pasamar, de esa misma generación, no viese editado su primer libro, el sensacional «Ítaca» hasta el año 71. En su obra, sin un traspiés, se ha ido depurando una concepción ética de la poesía, como una estética moral que convierte la palabra, la música y la belleza, en un escudo con el que defenderse y un mirador para asomarse al mundo y a la memoria, sin concesiones al rencor ni al odio, pudridero inevitable del corazón humano. Quizá, al contrario que Cernuda, el desgarramiento que le produce al poeta el conflicto entre la realidad y el deseo, que acaba casi siempre en la herida de la frustración, es resuelto por esta poeta con una conciliación de la vida con la realidad, a través de las asunciones de las derrotas biográficas, siempre con los lazarillos de la ternura y el sentido del humor, de la ironía, síntoma inequívoco de inteligencia. Tal vez por esta razón, asegura en una entrevista nuestra poeta que «si el artista no acepta un principio de realidad está perdido. Para modificarla es necesario que previamente la aceptemos. A lo largo de todos mis libros yo he intentado eso: dar noticia de mi historia». Machadiana por convicción, en el primer libro del que hablamos, publicado en Bartleby Editores, título está tomado de un tango de Cátulo Castillo que dice: «la vida es una herida absurda», da buena cuenta de este principio moral de conciliación con las amarguras y sinsabores, con los dolores de la memoria y la biografía, sin exhibicionismos, con verdad y hondura, como en un buen bolero, un buen flamenco, o una buena copla de Rafael de León, ahora que cumplimos su centenario, fuentes que Paca Aguirre ha reivindicado siempre, a la misma altura, y sin empacho que sus adorados Quevedo, Darío o Antonio Machado. Quizá con esta franqueza, dice en el libro «La verdad es a veces peor que la mentira,/ porque de la verdad nadie nos salva,/ ¿quién podría salvarnos de ese escarnio?». O en su alegato constante contra el odio y la revancha de la memoria sobrecoge leer: «Un corazón ahogado por el odio,/ envuelto en su coraza transparente,/ no es más que una cebolla en el mercado,/ un vegetal dispuesto a provocar lágrimas...» En su segundo libro, «Nanas para dormir desperdicios», aparecido en la Editorial Hiperión hace muy poco, se ahonda aún más en la naturaleza limosa y residual de la condición humana y a la que la poeta trata con la ternura de quien canta una canción de cuna para amansar el dolor y la feracidad de esta naturaleza. De este poemario, que ha sido Premio Alfons el Magnànim-Valencia de Poesía en castellano 2007, el jurado señaló que «tiene como asunto central los resquicios de la memoria recomponiendo la experiencia». Antonio Hernández, Premio Nacional de la Crítica, Jesús Munárriz, poeta y director de «Hiperión», Gonzalo Santonja, director del Instituto Castellano-Aragonés de la Lengua, Luis Alberto de Cuenca, poeta y ex-secretario de Estado de Cultura, y Ricard Bellveser, director de la Institució Alfons el Magnànim integraron el jurado, que premió la obra por unanimidad, argumentando que es «espejeante en la fusión de géneros, impone un tono conversacional donde son protagonistas la ironía y la reflexión que, junto a otros recursos, van creando una atmósfera envolvente». Y que «mantiene la línea narrativomeditativa inaugurada por Rosales». Dos libros magníficos para reconciliarse con el dolor de la vida, sin renunciar a la belleza ni a la sed de justicia.


da: www.abc.es
Paesaggi di carta
Paesaggi di carta 2013 224 Poesia come pane